A caso somos todos metaleros, góticos y depresivos?
La respuesta es
no.
(Obviamente la pregunta anterior era un chiste) jijij

Hace poco vi un reel de la diseñadora de indumentaria Rocío Vázquez que me hizo pensar en algo que vengo observando hace tiempo: lo limitada que suele ser nuestra paleta de colores al momento de vestirnos, sobre todo en invierno y especialmente a la noche. Tanto en mujeres como en hombres.

En ese video, Rocío cita una frase del escritor y crítico de arte argentino Manuel Mujica Láinez, que le dijo a Felisa Pinto en los años 60:

“Cuando llegué a Buenos Aires recientemente me impresionó la monótona melancolía de nuestro atuendo. Estaba en la estación de Belgrano y de repente me sobrecogió la imagen que me ofrecía la plataforma entera. Toda aquella gente repetidamente vestida de oscuro me hizo pensar en un ‘Entierro del conde de Orgaz’ proletario. Quizá mis compatriotas no se atreven a la audacia peligrosa de los colores por nuestro famoso temor al ridículo; es un signo de inmadurez”.

O sea: esto no es nuevo.

Viene de hace rato.

Apenas empecé a notar esta tendencia en cómo consumimos ropa, lo primero que pensé fue en una causa económica. En un país con crisis recurrentes, el negro es práctico: dura más, combina con todo y te evita tener que comprar muchas prendas en distintos colores. Y la verdad es que tiene bastante sentido.

Sobre todo en invierno, cuando las prendas son más complejas, más pesadas y bastante más caras. Invertir en un abrigo negro, por ejemplo, suele parecer la opción más lógica porque sabés que te va a combinar con todo. A eso sumale que la mayoría no somos estilistas ni tenemos tiempo o energía para pensar combinaciones de color todos los días.

Yo misma me incluyo.

¿No te pasa que cuando no sabés qué ponerte, terminás recurriendo a un look totalmente negro?

A mí sí.

Y lo digo sin culpa: amo el negro!

Me parece clásico, formal, canchero, atemporal y difícil de errarle. Además, como amo el metal, también siento que va muy bien con mi personalidad.

Así que no, no tiene absolutamente nada de malo vestirse toda de negro.

Yo soy fan y me encanta.

Pero si estás cansada de sentir que te ves igual todos los días,

si querés expresar un poco más quién sos o cómo te sentís, o simplemente si querés ponerle un poco más de onda a tus looks sin arriesgarte demasiado, tengo dos ideas que te pueden servir.

1. Jugar con combinaciones de color sin saber teoría del color

Hace poco encontré una página increíble: el Diccionario de combinaciones de colores de Wada Sanzo.

Ir a la Web

 

Es una web con una cantidad inmensa de paletas. Hay combinaciones súper brillantes y saturadas, pero también otras mucho más sobrias, elegantes y clásicas.

Lo entretenido es que podés partir del color de una prenda que ya tengas en tu casa y ver con qué otros tonos combinarla para crear looks nuevos, más frescos y un poco menos previsibles.

También sirve muchísimo si querés aprender a mezclar colores con tonos básicos como negro, blanco o gris, sin sentir que estás improvisando a ciegas.

Y eso, sinceramente, ayuda un montón.

Porque muchas veces no es que no nos guste el color: simplemente no sabemos bien cómo usarlo.

2. Usar accesorios de color

Mi segunda solución para esta melancólica selección de negros en nuestros placares es mucho más simple: sumar accesorios de color.

Me parece una de las maneras más prácticas, versátiles y económicas de darle vida a un look. Sobre todo si sos de las que ama el negro, no tiene un armario lleno de prendas coloridas y tampoco quiere rehacer todo su guardarropa de invierno.

Los accesorios te permiten alterar bastante un outfit sin cambiarlo por completo. Y además suelen ser bastante más accesibles que cualquier prenda de abrigo.

Por eso, en granada! studio tenemos bufandas que seleccioné especialmente pensando en esto:

colores primarios, brillantes y con personalidad, que se salgan un poco de lo cotidiano y de lo que solemos tener colgado en el placard.

Ver Bufandas

Para mí, las bufandas son una forma hermosa y muy simple de renovar un look sin gastar de más: abrigan, levantan el outfit y le traen un poco de vida al invierno.

Así que, si sentís que tu armario anda medio atrapado en la melancolía del negro, capaz no hace falta cambiar todo.

A veces alcanza con sumar un poco de color en el lugar correcto.

 

xoxo Fran :)